
Cuando Henri Nestlé desarrolló su harina lacteada hace
más de 130 años, ésta salvó la vida a un recién nacido que no podía ser
amamantado. El invento de Nestlé respondía a la necesidad de ofrecer alternativas
seguras y nutritivas a la leche materna.
Hoy en día, las investigaciones científicas y proyectos de desarrollo
de Nestlé crean fórmulas infantiles de alta calidad para utilizar en aquellos
casos en que sea necesaria una alternativa segura a la leche materna,
así como excelentes alimentos complementarios (de destete).
Henri Nestlé también insistió en que las madres amamantasen a sus bebés
siempre que pudieran hacerlo. Este principio sigue siendo la piedra angular
de la filosofía de Nestlé en este tema, en línea con el contenido del
Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche
Materna que la Asamblea Mundial de la Salud adoptó en 1.981.
“Durante los primeros meses de vida, la leche materna será siempre
el alimento más natural y cada madre que lo pueda hacer debe amamantar
a sus hijos.” Henri Nestlé, 1869
Un Siglo antes del Código de la OMS Henri Nestlé pregonaba ya el amamantamiento.
La Organización Mundial de la Salud reconoce la existencia de un mercado
legítimo para las fórmulas infantiles y en 1981 publicó el Código Internacional
que reglamenta su comercialización. Este Código fue desarrollado principalmente
con los problemas de países en vías de desarrollo en mente. Nestlé aplica
voluntaria y unilateralmente el Código de la OMS